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Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad o DMAE?

La "degeneración macular asociada a la edad" o DMAE es una enfermedad que causa borrosidad o disminución de la visión central en uno o ambos ojos. La DMAE está causada por una lesión en la parte posterior del ojo, en una zona denominada mácula. La mácula está formada por millones de células sensibles a la luz que proporcionan a la persona una visión central clara (cuando miran algo situado directamente delante de ella) y le ayudan a ver detalles finos.

Existen dos formas de DMAE dependiendo del tipo de daño de la mácula: "DMAE seca" y "DMAE neovascular" (también llamada "DMAE húmeda"). La DMAE seca es más frecuente, y se observa en aproximadamente nueve de cada diez pacientes con DMAE. Algunos signos de la DMAE seca son la acumulación de residuos debajo de la retina y el adelgazamiento progresivo de las capas de la mácula a medida que las células viejas mueren y el organismo no las reemplaza. El daño macular empeora poco a poco y la visión central se pierde lentamente.

La DMAE húmeda es más rara y puede hacer que una persona pierda la vista mucho más rápidamente, a veces en unos pocos días. La DMAE húmeda se debe a la proliferación de nuevos vasos sanguíneos alterados debajo de la mácula, donde normalmente no estarían. Esto puede ocurrir a menudo en pacientes que han tenido DMAE seca anteriormente, ya que el cuerpo produce nuevos vasos sanguíneos para tratar de solucionar el problema de la DMAE seca. Los nuevos vasos sanguíneos alterados pueden causar hinchazón y sangrado debajo de la mácula, lo que provoca cicatrices y pérdida de visión.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la DMAE?

No se sabe qué causa la DMAE; sin embargo, hay algunas cosas que pueden aumentar las posibilidades de padecer DMAE, denominadas "factores de riesgo". Esto no significa que una persona vaya a padecer DMAE, pero podría aumentar el riesgo de que la padezca en algún momento de su vida. Algunos factores de riesgo son:

  • Edad: las personas mayores de 60 años tienen más probabilidades de ser diagnosticadas con DMAE..
  • Tabaquismo: la probabilidad de padecer DMAE es dos veces mayor en los fumadores que en los no fumadores.
  • Raza: la DMAE es más frecuente en personas de raza blanca que en personas de otras razas.
  • Genética: las personas que tienen un familiar cercano con DMAE corren un mayor riesgo de padecer la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la DMAE?

Las personas pueden vivir con DMAE seca durante mucho tiempo sin presentar síntomas, ya que los efectos visuales solo se producen cuando la DMAE es muy severa. El síntoma principal de ambos tipos de DMAE es un área borrosa en el centro de la visión de la persona. La DMAE no afecta a la visión que rodea el centro del ojo (lo que se conoce como "visión periférica") y, por tanto, no causa ceguera total. Sin embargo, el área borrosa de la visión central del paciente puede extenderse mucho y afectar a las actividades cotidianas, como distinguir las caras, leer y conducir.

Otros síntomas asociados a la DMAE son:

  • Vacíos o manchas oscuras en la visión del paciente.
  • Distorsión de formas y colores.
  • Colores atenuados.
  • La luz brillante deslumbra y resulta incómoda, o dificultades al pasar de un lugares oscuro a uno claro y viceversa.
  • Las palabras desaparecen al leer.

¿Cómo se diagnostica la DMAE?

Si una persona cree que tiene DMAE, su oftalmólogo le examinará el ojo cuidadosamente para hacer un diagnóstico, y a veces utilizará fotografías o imágenes del fondo del ojo para buscar signos de la enfermedad.

Cuando a un paciente se le diagnostica DMAE seca, pueden derivarle a un especialista de otro centro u hospital para obtener más ayuda. Las personas con DMAE seca a menudo necesitan someterse a una prueba de manera regular para ver si la enfermedad está empeorando. A veces, si la DMAE es severa, puede ser necesario certificar la deficiencia visual del paciente con fines legales.

Dado que la DMAE húmeda puede empeorar muy rápidamente, los pacientes diagnosticados de DMAE húmeda serán enviados a ver a un especialista en retina de inmediato para someterse a más pruebas o recibir tratamiento, si es necesario. Las pruebas pueden incluir una exploración que examina una sección transversal de la retina (“tomografía de coherencia óptica”) o una prueba en la que se utiliza un tinte para teñir los vasos sanguíneos de la retina, de modo que se puedan comprobar para ver si están perdiendo líquido (“angiografía con fluoresceína”). Si una persona tiene DMAE húmeda, recibirá tratamiento de inmediato.

¿Qué opciones de tratamiento existen para la DMAE?

Hasta el momento no se cuenta con opciones de tratamiento para la DMAE seca. Hay indicios de que no fumar, hacer ejercicio regularmente, comer alimentos nutritivos y tomar ciertos suplementos puede reducir el riesgo de sufrir DMAE o ralentizar su avance.

El principal tratamiento para la DMAE húmeda es un tipo de fármaco denominado "inhibidores del VEGF". El VEGF es una proteína que participa en la elaboración de nuevos vasos sanguíneos y el tratamiento con inhibidores del VEGF detiene este proceso. En la DMAE húmeda, los inhibidores del VEGF pueden detener la proliferación de nuevos vasos sanguíneos y detener así el daño macular y la pérdida de visión. Los inhibidores del VEGF que se utilizan para tratar la DMAE húmeda se administran mediante inyecciones en el ojo. En la mayoría de los casos de DMAE húmeda, el tratamiento con un inhibidor del VEGF impide que la visión de una persona empeore y evita que se quede ciega. En la mayoría de los pacientes, los inhibidores del VEGF pueden mejorar la visión si la persona fue diagnosticada y tratada a tiempo. Sin embargo, los inhibidores del VEGF no pueden reparar ningún daño que ya haya ocurrido.

La investigación actual sobre la DMAE se centra en encontrar tratamientos para la DMAE seca, así como otras opciones para la DMAE húmeda.

¿Qué es la investigación clínica?

En la investigación clínica, voluntarios, investigadores y profesionales médicos trabajan juntos hacia un objetivo en común: mejores resultados de tratamiento para los pacientes. Los ensayos clínicos son fundamentales para su proceso. Están cuidadosamente diseñados y siguen protocolos aprobados.

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